#6meses de Argelia
NEWSLETTER. Visita clave del Papa. Progresiva distensión con Francia, estrechamiento con Madrid, Roma y Niamey.
- Histórica visita del Papa León XIV al país magrebí, la primera de un Pontífice desde la independencia.
- Se suceden las demostraciones del acercamiento entre Francia y Argelia, con visitas recíprocas de varios ministros y declaraciones expresas desde el Elíseo sobre la necesidad de recuperar las relaciones plenas. España e Italia consolidan su sintonía con Argel con sendas visitas para asegurarse el suministro de hidrocarburos.
- Preocupación por la situación de seguridad en Mali. Refuerzo de los vínculos con Níger y Burkina Faso tras las tensiones diplomáticas de meses pasados.
- En el interior, grandes inversiones en infraestructuras buscan mejorar la conectividad con el sur del país y ahondar en el proceso de diversificación económica.
Qué ha pasado.
En el plano exterior, el semestre se vio culminado por la histórica visita del Papa León XIV, con gran carga simbólica por ser la primera desde la independencia del país. El pontífice fue recibido con los mayores honores y pudo visitar Annaba, antigua Hipona, lugar de procedencia de San Agustín.
En estos meses se ha producido un significativo acercamiento entre las administraciones argelina y francesa. En el contexto de sus renovados esfuerzos por recuperar la influencia francesa en África, el presidente Macron afirmó querer una "relación pacífica" con Argelia, aunque "deberían corregirse muchas cosas". Así, pese a los altibajos, la relación parece mostrar una tendencia hacia la reconciliación total: en el debe, aún se repitieron varios episodios polémicos, como la confirmación de la condena a siete años de prisión al periodista deportivo Christophe Gleizes (cuyo indulto parece cercano), la derogación del acuerdo bilateral de 1968, la emisión en Francia de un documental sobre los servicios de inteligencia argelinos o la apertura por la fiscalía antiterrorista de una causa frente a Argelia por supuesto "terrorismo de Estado". En el haber, lo cierto es que el indulto a Boualem Sansal y el cambio de gobierno en París han mejorado mucho los contactos entre ambas capitales, de forma que varios ministros franceses (Interior, Exteriores, Justicia, Ejércitos) visitaron Argel consiguiendo relanzar, por lo menos, la cooperación en materia de seguridad. Además, el Parlamento argelino dio un simbólico paso al adoptar una Ley de Criminalización del Colonialismo de cuyo proyecto se había retirado, finalmente, la exigencia de disculpas a Francia por su pasado colonial (aunque siga reclamando compensaciones por las pruebas atómicas y recoja duras penas por el enaltecimiento del periodo colonial).
En todo caso, el mayor socio europeo a día de hoy sigue siendo la Italia de Giorgia Meloni, quien fue recibida en marzo (segunda vez desde 2023) por el presidente Tebboune con gran solemnidad, con la firme intención de asegurarse un incremento en el suministro de gas ante la inestabilidad provocada por el bloqueo de Catar, de quien el país recibía el 10% del gas importado hasta el cierre del estrecho de Ormuz. En este sentido, Argelia se está beneficiando claramente de la guerra de Irán y sigue consolidando su carácter de proveedor fiable del que goza desde el inicio de la guerra en Ucrania. No en vano, otros países europeos como Serbia y Bélgica han mostrado su acercamiento a Argel con el fin de colmar sus necesidades energéticas.
España también continuó reforzando su excelente relación con Argelia con un intercambio de visitas: el ministro de Exteriores Attaf estuvo en Madrid en febrero, donde se reunió con su homólogo Albares en paralelo a las mesas de negociación convocadas por EE.UU. sobre el futuro del Sáhara Occidental. A finales de marzo, era el ministro español quien visitaba Argel, donde fue recibido por Tebboune y Attaf y promovió el relanzamiento del Tratado de Amistad (suspendido en 2022). Además, mantuvo un encuentro con el ministro de Hidrocarburos Arkab, con quien acordó reforzar la asociación estratégica en materia de gas, con un compromiso de incremento de los volúmenes proporcionados a España (hasta en un 10% vía gasoducto y GNL) para los próximos años. En el plano judicial, Argel ha agradecido la cooperación de España en la recuperación de varios activos en el extranjero, como el hotel Palace de Barcelona.
Por su parte, EE.UU. sigue realizando su discreto acercamiento a Argelia con el fin de integrarla no solo en el proceso del Sáhara Occidental, sino en un plan de entendimiento más amplio que "pacifique" toda la región del Magreb. El subsecretario de Estado viajó hace pocos días a Argelia, donde discutió con Tebboune y Attaf sobre "la evolución del proceso político", lo que significa que Washington quiere otorgarle un claro protagonismo en la solución definitiva a la cuestión saharaui.
En el ámbito regional, Argelia observa "con preocupación" la grave situación de seguridad en Mali, tras los ataques del mes de abril -coordinados entre los independentistas del Azawad y el grupo yihadista JNIM- contra Bamako y otras ciudades. Pese a la tensión entre Argel y la Junta militar que gobierna Mali, Attaf ha defendido expresamente la integridad territorial y soberanía maliense, aunque en el pasado ya venía advirtiendo de la amenaza terrorista y de la equivocación de escoger la opción militar tras los golpes de Estado. Por otro lado, el país continúa recuperando sus relaciones con los otros miembros de la 'Alianza de Estados del Sahel' (AES), con visita a Burkina Faso y una especial sintonía con Níger -socio fundamental en el proyecto de gasoducto TSGP-, como atestigua el regreso del embajador argelino a Niamey y la celebración de la Gran Comisión Mixta en el mes de marzo.
En el plano interior, ha destacado la aprobación de la Ley sobre partidos políticos en un contexto pre-electoral, con las elecciones legislativas previstas para el 2 de julio, de las que catorce partidos y cientos de candidatos ya han sido excluidos por su supuesto incumplimiento de la legislación. En el aspecto económico, destacaron durante el semestre las millonarias inversiones en infraestructuras tales como los satélites de observación terrestre (lanzados desde China), la extensión y mejora de la red de carreteras o el lanzamiento de la importante vía férrea de casi 1.000 kilómetros que busca dar salida al Mediterráneo a las minas sureñas de hierro de Ghara Djebilet -pasando por Tinduf y Bechar-, así como el proyecto de macro-mina de zinc y plomo de Amizour-Tala Hamza o las medidas dirigidas a luchar contra el estrés hídrico, incluyendo la construcción de varias plantas desaladoras.
Por último, pese a los planes de diversificación de la economía más allá de los hidrocarburos, lo cierto es que el momento de inestabilidad energética global ha favorecido enormemente a Argelia, que se posiciona como proveedor serio de gas y crudo, especialmente hacia Europa. Incluso antes del comienzo de la guerra en Irán, la compañía estatal Sonatrach presentaba un ambicioso plan dirigido a incrementar las capacidades de exploración y producción, a las que reservará el 75% de las inversiones hasta 2030, impulsadas por la firma de ocho contratos con empresas internacionales durante el año 2025 y el lanzamiento de una nueva ronda de licitaciones el pasado mes de abril.
Qué esperar.
A la vista de los acontecimientos del último semestre, parece que Argelia continúa firmemente decidida a recuperar su presencia internacional en un entorno global de creciente incertidumbre y alianzas mutables.
Prueba de ello es su progresivo acercamiento a la antigua metrópoli, Francia, con quien las relaciones llevan tensionadas desde 2024 (debido a la renovada amistad íntima de París con Rabat) pero hacia quien, en los últimos meses, Argel habría multiplicado los gestos de distensión, que probablemente culminen con la recuperación plena de las relaciones en el próximo semestre o para finales de año. El propio Macron lo considera una necesidad imperiosa para Francia -antes de finalizar su mandato en 2027- y entraría dentro de los aparentes planes de apertura emprendidos por el gobierno argelino.
Tanto en el caso francés como en el ansiado vínculo con EE.UU., lo que subyace en esta nueva apertura es la adopción de una posición visiblemente más flexible en el dosier saharaui. Defensora histórica recalcitrante de la causa de autodeterminación -por la imprescindible vía del referéndum hasta hace pocos meses-, lo cierto es que Argel parece estar dejándose llevar por la dinámica internacional -y por la presión de Washington- para suavizar su postura y simplemente "acompañar" este nuevo impulso para encontrar una solución al largo conflicto. Así, pese a no votar la resolución 2297 -redactada por EE.UU.-, el hecho de no hacerlo en contra ya se interpretó como una voluntad de no contrariar a la administración Trump. Ahora, mientras el país se ofrece como mediador entre Marruecos y el Polisario y participa en las conversaciones a cuatro, sigue sorprendiendo que el gobierno de Argel se remita, como lo hizo Attaf hace unos días, a la resolución 2297 como marco de solución. De aquí a octubre podría alcanzarse un principio de acuerdo, bajo riesgo de que, de no hacerlo, el presidente estadounidense se canse del asunto y termine apresuradamente con la MINURSO, agravando así el conflicto.
Lo cierto es que a Argelia le interesa seguir mostrándose como un sólido partner occidental en el Magreb, ante la inestabilidad en el golfo Pérsico provocada por la guerra de Irán y como competencia de Marruecos, que se viene posicionando como el primer aliado en la zona para EE.UU. y varios países europeos. Una postura internacional más flexible y diversificada respecto de sus tradicionales alianzas solo puede ir en beneficio de Argelia, pues potenciaría su liderazgo económico y le permitiría diversificar su economía más allá de los hidrocarburos.
También se apreciará con seguridad un progresivo mayor dinamismo hacia el Sahel, donde tras varios meses de tensión con los miembros del AES, Argel buscaría tender de nuevo los puentes diplomáticos. En primer lugar, para recuperar una influencia clave en tres países en los que, en los últimos tiempos, debe afrontar la fuerte competencia marroquí (tanto de sus empresas como de su 'Iniciativa Atlántica' que promete salida al océano). En especial, Argel buscará seguir reforzando la relación con Níger, dado su interés en los yacimientos del norte y el estratégico proyecto del gasoducto TSGP, con el que el país ansía vincularse a los pozos nigerianos y convertirse en un verdadero hub energético que cubra las necesidades europeas. Pero recuperar esas relaciones también resulta imperativo desde el punto de vista de la seguridad, dada la proliferación del terrorismo por toda la región y la preocupación que un escenario de caos total en Mali infunde en las autoridades argelinas. Aunque por el momento parece que la junta militar ha conseguido mantener el control -al menos en Bamako- y goza de un considerable apoyo popular, una nueva ofensiva de gran envergadura podría alterar la situación, con las graves consecuencias que ello conllevaría para las fronteras argelinas en términos securitarios y de avalanchas migratorias hacia toda la región.
- Tensiones diplomáticas. Pese a los aparentes esfuerzos de reconciliación con Francia, la elevada cantidad de dosieres polémicos abiertos entre ambas administraciones puede incendiar el proceso en cualquier momento y provocar un paso atrás en la recuperación de las relaciones bilaterales.
- Escenario electoral. La próxima cita con las urnas a principios del mes de julio podría provocar la reaparición de ciertos movimientos de protesta ciudadana, especialmente tras la invalidación por la autoridad electoral de varios partidos políticos y cientos de candidaturas que se han considerado contrarias a la legislación.
- Conflicto fronterizo. La inestabilidad en Mali constituye un evidente factor de riesgo en las regiones fronterizas del sur de Argelia dada la cercanía de grupos terroristas e independentistas, que ya han provocado en el pasado un enfrentamiento entre Bamako y Argel debido al derribo de un dron maliense. Un nuevo conflicto diplomático podría afectar de nuevo de forma indirecta a las ansiadas obras del gasoducto TSGP que deben atravesar la vecina Níger.
- Socio fiable. Entre las oportunidades, Argelia aparece como un socio fiable y un proveedor serio de hidrocarburos en un contexto de grave inestabilidad global de los mercados de energía. La reciente crisis bilateral, ya superada hace meses, no afectó nunca al suministro de gas natural desde Argelia, que es el más estable de todos nuestros proveedores.
- Relaciones bilaterales. Como ha quedado de manifiesto en las recientes visitas recíprocas, Argelia y España tienen la firme intención de profundizar sus relaciones bilaterales y de incrementar el volumen de intercambios comerciales más allá de los hidrocarburos. España ha de aprovechar el excelente estado de las relaciones para participar en el decidido esfuerzo de inversión en infraestructuras por todo el país, especialmente ferroviarias, hidráulicas, mineras y portuarias.
- Reconfiguración de alianzas. La aparente mayor flexibilidad con que Argel busca reposicionarse en el escenario internacional representa una oportunidad para profundizar las relaciones hispano-argelinas como enlace privilegiado UE-Magreb.