#6meses de Marruecos
NEWSLETTER. Repaso semestral a Marruecos, qué ha sucedido, qué puede suceder y qué riesgos y oportunidades se abren para España.
- Arrancan bajo impulso de EE.UU. las negociaciones para el futuro del Sáhara Occidental derivadas de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad ONU. Han trascendido tres reuniones con presencia de los cuatro actores involucrados, pero poca información sobre su contenido o las exigencias de cada parte.
- Marruecos continua fortaleciendo sus vínculos internacionales con EE.UU. (políticos y de seguridad) y con la UE (comerciales), pero no renuncia a diversificar sus alianzas y se aproxima a Rusia.
- Aunque las relaciones intergubernamentales con España se mantienen aparentemente "en su mejor momento", la grave crisis migratoria en Ceuta ha tenido un fuerte impacto negativo entre la ciudadanía y los medios españoles que puede implicar serias repercusiones en el plano económico.
Qué ha pasado.
En el plano exterior, destacó el comienzo de las negociaciones sobre el futuro del Sáhara Occidental, derivadas de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Impulsadas por EE.UU. y celebradas entre Madrid y Washington, reunieron con discreción a representantes de los cuatro actores implicados -Marruecos, Frente Polisario, Mauritania y Argelia- y con presencia del Enviado Personal De Mistura, si bien poco ha trascendido sobre lo discutido en ellas. Algunas fuentes filtraron el contenido de un supuesto documento de 40 páginas de lo que sería una propuesta ampliada de autonomía por parte de Marruecos, aunque no existe confirmación por ninguna de las partes de que se utilizase dicha propuesta como base de las negociaciones, tal y como planteaba la resolución onusiana. En todo caso, el proceso no pareció verse resentido por la muerte en junio, en un ataque atribuido a Marruecos, del hijo de un histórico líder del Polisario.
Mientras, Marruecos continuó estrechando sus relaciones con EE.UU. Además de los periódicos ejercicios militares African Lion (enfocados este año en el uso de dispositivos autónomos y semi-autónomos) y la suscripción de una nueva hoja de ruta de cooperación militar durante los próximos diez años, el rey Mohammed VI mostró su especial sintonía con el presidente Trump al integrar su 'Consejo para la Paz', organismo fuera de la ONU impulsado por el magnate y su yerno para ejecutar sus planes sobre la franja de Gaza.
Marruecos también busca fortalecer sus relaciones con la UE. A comienzos de semestre, el Consejo autorizó a la Comisión Europea a negociar un nuevo acuerdo de pesca, tras la expiración del anterior en julio de 2023 (aunque fue posteriormente anulado por el TJUE en noviembre de 2024 debido a su extensión a las aguas del Sáhara Occidental sin el debido consentimiento del "pueblo saharaui"). En abril, el ministro de Exteriores Bourita, reunido con la Alta Representante Kallas, instó a mantener con la UE una relación "política, geopolítica y estratégica", basada en la "credibilidad" del reino, así como en su "capacidad para cumplir sus compromisos" y "proporcionar confianza". Pese a la crisis de Ceuta, lo cierto es que ni Bruselas ni otras capitales europeas han puesto en entredicho la relación con Marruecos, ensalzando, como hace el gobierno español, la excelente cooperación. Tampoco provocó ninguna reacción en la UE la reafirmación del "partenariado estratégico profundizado" entre Moscú y Rabat, en vigor desde 2016, en la reunión que mantuvieron en marzo los ministros de Exteriores de ambos países.
La relación con España es la que ha sufrido mayor impacto tras la grave crisis migratoria de Ceuta de los días 29 y 30 de julio. No obstante, el año comenzaba con las relaciones en un estado álgido, tras la Reunión de Alto Nivel celebrada en Madrid a principios de diciembre, con presencia de gran número de ministros marroquíes y la firma de diversos acuerdos. No en vano, el primer semestre de 2026 transcurrió pacíficamente entre la firma de acuerdos relativos al Mundial de 2030 y los recíprocos halagos y declaraciones sobre el "excelente momento" de las relaciones bilaterales "sin precedentes", que en nada hacían presagiar los graves sucesos en la ciudad autónoma de finales de julio.
En el plano económico, las noticias positivas se intercalaron con algunos reveses. En lo macro, el país alcanzó en 2025 un crecimiento considerable del 4,9% (superior al 4,4% de 2024) y mantuvo la tasa de inflación al 0,8%. Además, destacaron hitos importantes como el fuerte compromiso de inversión en plantas desalinizadoras para 2030, la intención de Marsa Maroc de adquirir el 45% del operador portuario español Boluda Maritime Terminals (filial de estiba del grupo valenciano) o los veinte millones de turistas recibidos al término del año. Sin embargo, el país cerró el ejercicio con una tasa de desempleo del 13% (con un ligero descenso respecto de 2024) e informes internos señalan que habría cerca de tres millones de "ninis" en el sistema. En el ámbito energético, sorprendió la suspensión de los planes para construir una terminal de regasificación de GNL que, no en vano, estaba proyectada en el nuevo puerto de Nador West Med, lo cual se justificó por la ministra del ramo por "la aparición de nuevos parámetros".
Qué esperar.
Las elecciones legislativas del próximo día 23 marcarán en buena medida el escenario de riesgo político del próximo semestre y, consiguientemente, de los próximos años, pues el nuevo Gobierno extenderá su mandato -salvo imprevisto- hasta el muy marcado horizonte de 2030. En los próximos días analizaremos aquí qué podemos esperar de dichas elecciones, cómo concurre cada uno de los partidos principales y qué hay en juego tanto para los ciudadanos marroquíes como para la proyección internacional de Marruecos.
A finales de octubre asistiremos a una nueva resolución del Consejo de Seguridad en el asunto del Sáhara Occidental. La resolución 2797 del pasado octubre otorgó finalmente a las partes un plazo de un año para entenderse sobre una solución sobre la base de la propuesta marroquí de autonomía, antes de decidir sobre una eventual nueva prórroga de la MINURSO. Aunque el proceso de negociación parece haberse iniciado con éxito -o al menos con presencia de todas las partes involucradas-, en los últimos meses se aprecia cierto estancamiento. Ciertamente, las reuniones se han llevado con el máximo secretismo -apenas ha trascendido nada más allá de su mera ubicación-, pero en todo caso parece que el gobierno Trump, impulsor de esta nueva iniciativa, ha reducido últimamente la prioridad de este asunto ante la perpetuación de problemas más acuciantes (Ormuz, mar Rojo, Venezuela, por ejemplo).
Por supuesto, el próximo semestre mantendrá un enorme protagonismo -al menos en la escena mediática española- la relación bilateral España-Marruecos. Pese a que el gobierno español no ha apuntado en ningún momento a Rabat por la crisis migratoria y, en cambio, felicita al gobierno marroquí por su cooperación para aceptar a las personas que retornaban voluntariamente, el serio incidente ha generado un impacto reputacional extraordinariamente negativo para Marruecos. El tratamiento mediático de la crisis llevado a cabo en España hasta la fecha, en el que mayoritariamente se emplea una narrativa belicista y se considera a Marruecos como responsable o, cuanto menos, negligente en la gestión de la frontera, ha causado un empeoramiento profundo de la imagen de este país entre los españoles, y puede provocar graves repercusiones para el comercio y la inversión bilateral y, en general, para la actividad de las empresas españolas en el país vecino, como ya analizábamos en nuestro 'Breve' recientemente.
Lee nuestro análisis del pasado 1 de septiembre
- Negociación internacional. El dosier del Sáhara es absolutamente fundamental para Marruecos y el mantenimiento de una negociación sobre la base de su propuesta de autonomía es su prioridad número uno. Pese a la existencia de otras preocupaciones internacionales, Rabat intentará retomar la atención estadounidense y obtener algún avance concreto antes de que se reúna de nuevo el Consejo de Seguridad a finales de octubre.
- Escenario Electoral. Las próximas elecciones del 23 de septiembre pueden ocasionar un cambio en la coalición de gobierno actual, abriendo un nuevo escenario legislativo susceptible de alterar las prioridades del país en el importante horizonte 2030.
- Relaciones bilaterales. El tratamiento de la crisis migratoria por parte del Gobierno español y su capacidad de evitar un desbordamiento de la situación (ante un eventual episodio de violencia, o por la presión política de sus socios) marcarán el tenor de las relaciones entre Madrid y el nuevo gobierno de Rabat ante la perspectiva de un 2027 que también será electoral en España.
- Riesgo reputacional. El tratamiento mediático proporcionado en España a la crisis de Ceuta y el lenguaje prebélico y contencioso empleado para referirse a Marruecos podrían tener un impacto especialmente negativo sobre las empresas con intereses en el vecino, en términos de posible boicot o descenso de las operaciones, el comercio y las oportunidades de inversión relacionadas con el Mundial 2030.
